Colectivo Cultural y Literario CLEPSIDRA.

Viernes, 14 Marzo 2008 09:25:28 GMT

Primera sesión taller (Jueves 13 de marzo)

Taller de Conversación y Creación Literario: Clepsidra. www.clepsidra.ohlog.com




Nueva Narrativa Histórica: 1979 punto de auge en que se impone a la narrativa telúrica, mágico-realista, testimonial o psicológica.

Se entiende por narrativa histórica, aquella que transcurre predominantemente en un pasado no experimentado directamente por el autor. (Algunos señalan que por dos generaciones)







Narrativa histórica tradicional

Nueva Narrativa histórica.
Narrativa decimonónica

Narrativa, romántica, modernista y criollismo

Influencia: siglo de oro, Walter Scott y las crónicas coloniales.

Obj: construir conciencia nacional. Instrumental, adoctrinar y educar sólo a veces cumple una función escapista.

Protagonismo esta en los retratos fieles al discurso histórico o en el ciudadano común en contextos clarificadores

Influencia Alejo Carpentier en 1949 el reino de este mundo.

Recreación mimética y realista de cronotopos supeditada a:

Descreimiento y relatividad histórica. (ficción)

Concepto cíclico del tiempo e imprevisibilidad.

Distorsión por ausencia de próceres o aspecto desmitificador. (exageraciones, elipsis, anacronismos)

Caracterización sui-generis de próceres
Metaficción

Intertextualidad e ironía (palimpsesto)

Carnavalesco, dialógico, polifónico, heteroglosia y su variedad.

Bibliografía: Seymour Menton: La nueva novela histórica: Definiciones y orígenes.







Microcuento Histórico: Muchos escritores latinoamericanos, entre ellos Eduardo Galeano, Ernesto Cardenal, Augusto Monterroso, José Leandro Urbina y otros, optaron por escribir relatos breves que testimoniaban hechos, sucesos que permanecían en la memoria oral, fragmentos de historias de vidas, alegorías fugaces que transmitían los sueños y temores de las víctimas de la violencia del poder, pero también reescrituras de mitos y revisiones de las convenciones arraigadas por la cultura dominante . Desde estas condicionantes socioculturales, los microcuentos históricos se escriben con el propósito de denunciar, parodiar, testimoniar y elogiar, en breves anécdotas, a los personajes cotidianos o a aquellos que se han mantenido apartados o ignorados por la cultura del poder.






Retrato de una dama. Para Valentina

A la luz del amanecer, filtrándose tímida por la ventana, se compuso con esmero el vestido. Una de sus uñas limpió a las otras. Untó la yema de los dedos con saliva y alisó sus cejas. Cuando terminaba de ordenarse el cabello escuchó a los carceleros venir por el pasillo. Frente a la sala de interrogatorios, recordando el dolor, le temblaron los muslos. Después la encapucharon y cruzó la puerta. Allí dentro estaba la misma voz del día anterior. Los mismos pasos del día anterior se aproximaron a la silla trayendo la voz, húmeda, hasta pegarla a su oído.
—¿En qué estábamos ayer, señorita Jiménez?
— En que usted debe recordar que está tratando con una dama, dijo ella.
Un golpe le cruzó la cara. Sintió que se desgarraba la mandíbula.
—¿En qué estábamos, señorita Jiménez?
En que usted debería recordar que está tratando con una dama, dijo ella.

José Leandro Urbina, Las malas juntas




-Se privilegia el relato abierto, el proceso y la imaginación del lector más que la persuasión por vía del exemplum . Otras veces los microcuentos optan por una visión lúdica o irónica que incorpora una visión recortada y fugaz de la historia. El resultado, a partir de estas referencias es un microcuento que utiliza la parodia, el humor negro y la ironía, como un modo de carnavalizar la tradición.

-Quédate, le dije.
Y la toqué.

Toque de queda (Omar Lara)






Mamá, dijo el niño, ¿qué es un golpe?
-Algo que duele muchísimo y deja amoratado el lugar donde te dio.
El niño fue hasta la puerta de casa. Todo el país que le cupo en la mirada tenía un tinte violáceo.

Golpe (Pía Barros)




Mientras el sargento interrogaba a su madre y su hermana, el capitán se llevó al niño, de una mano, a la otra pieza...
-¿Dónde está tu padre? -preguntó
-Está en el cielo -susurró él.
-¿Cómo? ¿Ha muerto? -preguntó asombrado el capitán.
-No-dijo el niño-. Todas las noches baja del cielo a comer con nosotros. El capitán alzó la vista y descubrió la puertecilla que daba al entretecho.

Padre nuestro que estás en el cielo (José Leandro Urbina)




BLANCAS: Danilo González, Alcalde de Lota
NEGRAS: Floridor Pérez, Profesor rural de Mortandad

1.
C3C
A3C
2.
C3A
C2D
3.
........


Mientras reflexionaba su séptima jugada un cabo gritó su nombre desde la guardia.
—¡Voy!— dijo pasándome el pequeño ajedrez magnético.
Como no regresó en un plazo prudente anoté, en broma: Abandona .

Solo cuando el diario EL SUR, la semana siguiente publicó en grandes letras la noticia de su fusilamiento
en el Estadio Regional de Concepción, comprendí toda la magnitud de su abandono.
Se había formado en las minas del carbón, pero no fue el peón oscuro que parecía
condenado a ser, y habrá muerto con señoríos de rey en su enroque. Años después le cuento a un poeta. Solo dice: ¿y si te hubieran tocado las blancas?

Floridor Pérez –La jugada inconclusa.




El discurso del microcuento histórico se construye, entonces, a partir de discursos de carácter oral tales como la anécdota, la entrevista, la historia de vida, la nota periodística o el simple recuerdo del narrador para dar cuenta de una historia concreta, reciente o pasada. Esta pequeña historia amerita ser fijada por la escritura y debiera ser leída como una visión paralela y artística -a veces satírica o polémica- de la historia latinoamericana .




Conversación que no sé si escuché o imaginé en aquellos días:
-Una revolución de mar a mar. Todito el país alzado. Y los pienso ver con estos mis ojos...
-¿Y cambiará todo, todo?
-Hasta las raíces.
-¿Y ya no habrá que vender los brazos por nada?
-Ni modo, pues.
-¿Ni aguantar que lo traten a uno como bestia?
-Nadie será dueño de nadie.
-¿Y los ricos?
-No habrá más ricos.
-¿Y quién nos va a pagar a los pobres, entonces, las cosechas?
--Es que tampoco habrá pobres.
-Ni ricos ni pobres.
-Ni pobres ni ricos.
-Pero entonces, se va a quedar sin gente Guatemala. Porque aquí, sabés vos, el que no es rico, es pobre.

Conversación, Eduardo Galeano.




Microcuentos paródicos . Para Genette, están en el centro de los fenómenos de transtextualidad. Todo texto paródico es un doble discurso, uno presente y otro que ha de evocarse a la manera de un palimpsesto. El emisor construye un receptor capaz de hacer dialogar el texto con el contratexto, con las convenciones y significaciones culturales que están en su competencia, en el mismo texto y en la historia oficial. Texto y contratexto _en la conciencia lectora_ permiten una lectura inversa de la historia canónica. Los microcuentros históricos, en este caso, transforman el hipotexto (la convención) y originan una parodia, un travestismo o imitación.



Cuando fray Bartolomé Arrazola se sintió perdido, aceptó que ya nada podría salvarlo. La selva poderosa de Guatemala lo había apresado, implacable y definitiva. Ante su ignorancia topográfica se sentó con tranquilidad a esperar la muerte. Quiso morir allí, sin ninguna esperanza, aislado, con el pensamiento fijo en la España distante, particularmente en el convento de los Abrojos, donde Carlos Quinto condescendiera una vez a bajar de su eminencia para decirle que confiaba en el celo religioso de su labor redentora.
Al despertar se encontró rodeado por un grupo de indígenas de rostro impasible que se disponían a sacrificarlo ante un altar, un altar que a Bartolomé le pareció como el lecho en que descansaría, al fin, de sus temores, de su destino, de sí mismo.
Tres años en el país le habían conferido un mediano dominio de las lenguas nativas. Intentó algo. Dijo algunas palabras que fueron comprendidas. Entonces floreció en él una idea que tuvo por digna de su talento y de su cultura universal y de su arduo conocimiento de Aristóteles. Recordó que para ese día se esperaba un eclipse total de sol. Y dispuso, en lo más íntimo, valerse de aquel conocimiento para engañar a sus opresores y salvar la vida.
-Si me matáis -les dijo- puedo hacer que el sol se oscurezca en su altura.
Los indígenas lo miraron fijamente y Bartolomé sorprendió la incredulidad en sus ojos. Vio que se produjo un pequeño consejo, y esperó confiado, no sin cierto desdén. Dos horas después el corazón de fray Bartolomé Arrazola chorreaba su sangre vehemente sobre la piedra de los sacrificios (brillante bajo la opaca luz de un sol eclipsado), mientras uno de los indígenas recitaba sin ninguna inflexión de voz, sin prisa, una por una, las infinitas fechas en que se producirían eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices sin la valiosa ayuda de Aristóteles.

El eclipse (Augusto Monterroso)





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